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Posts Tagged ‘lionel messi’

En medio de toda la «fiebre Messi», el más ubicado de todos y el que más tiene los pies sobre la Tierra es el propio Lionel, que tiró esa frase en una entrevista publicada hoy por el diario Sport, y que pueden leer haciendo clic aquí.

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Es notable el nivel que está teniendo Lío en Barcelona.

Ayer, brindó una lección práctica de cómo es el fútbol bien jugado, y llegó a los 8 goles en la última semana (6 por la Liga y 2 por la Champions league).

Ojalá se mantenga y pueda explotar con la camiseta argentina en Sudáfrica.

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Francisco Schiavo es periodista y uno de mis compañeros de trabajo en la redacción de La Nación Deportiva y canchallena.com.

Tuvo la suerte de ser el enviado especial del diario a Dubai, para cubrir el Mundial de Clubes que disputa, entre otros, Estudiantes de La Plata y Barcelona de España, que hoy se juega su pase a la final (donde ya espera el Pincha) ante Atlante de México, un equipo comandado por Santiago Solari, que puede tanto complicar y eliminar a los catalanes, comoperder por goleada. No hay, al menos desde mi punto de vista, término medio.

Además de sus crónicas, «Pancho» envía unos relatos que forman parte de los típicos recuadros titulados «De viaje», donde se habla de aspectos de «color» que vive durante su cobertura.

En este caso, el texto narra un diálogo que mantuvo con un taxista en Abu Dhabi.

Ojalá les guste.

¿Quién es Messi?

Por Francisco Schiavo / Enviado especial

ABU DHABI.– Salvo algunas excepciones, los taxistas son generadores de conversaciones por naturaleza. Aquí y en cualquier parte del mundo. En inglés o en español, siempre hay algo de qué hablar con ellos. O de qué enterarse… Son como una especie de psicólogos urbanos al alcance de la mano. Si hasta ya se hicieron varios programas de TV en el mundo con esa temática.

Los taxis van y vienen a una alta velocidad en Abu Dhabi. Hay dos clases: unos grises y amarillos, con autos últimos modelos y choferes pulcros, y otros blancos, no tan nuevos y con conductores más arriesgados y gruñones, que, por ejemplo, se fastidian hasta los gritos cuando se les pide una factura. «¡No, ticket; no, ticket!», se empecinan, por más que después los hagan de puño y letra.

A favor del manejo rápido habrá que decir que por aquí no hay calles estrechas ni laberínticas, por lo menos en los puntos cruciales de la ciudad. Casi todas son avenidas con tres o cuatro carriles y la circulación se hace muy fluida, incluso pese a las serpenteantes rotondas que matizan las rectas. Las bocinas no se usan. Tanto que en cuatro días no se oyó ninguna. Ayuda mucho que las cuadras son mucho más largas que en la Argentina y que las manzanas son como una especie de bloques.

La conversación con Jesús, un simpático chofer filipino, empieza mientras acelera su Mitsubishi. Habla en inglés porque dice que no recuerda demasiado el español. La charla se vuelve entrecortada hasta que él pregunta la nacionalidad de los enviados. «Oh, argentinos… Maradona, el mejor del mundo», dice y sonríe, mientras mira por el espejo retrovisor. Una respuesta previsible: «Ahora el mejor del mundo es Messi», agrega el cronista. No entiende la situación y baja el volumen de la radio, que había quedado fija en la FM 106.0, que pasaba temas melódicos y pop todos en inglés. Jesús se sorprende y sorprende: «Messi, ¿who’s Messi?» (¿Quién es Messi?). Y no se rinde. «Ahora no veo mucho fútbol. Vi el fútbol de antes.» Hasta que el destino, el centro de prensa de la FIFA en el estadio Mohammed Bin Zayed, corta la charla.

Sí, Jesús es uno de los pocos: para él, Messi y Maradona por ahora no tienen comparación. Ni esta enterado de la existencia de Leo. Y lo confirma con un brazo fuera de la ventana y un saludo enérgico: «¡Maradona, Maradona!».

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Está más que claro que el del sábado ante Brasil no es un partido más. Ni para la selección argentina, ni para Diego Maradona.

El actual técnico del equipo nacional jura y perjura que lograremos una victoria en Rosario, que «si ganamos estamos en Sudáfrica» y se ha escuchado decir a Javier Zanetti que «un triunfo nos dará un gran impulso anímico para lo que viene».

Sin embargo, nadie ha oído hablar a los protagonistas, ni ningún periodista se ha animado a preguntar qué pasa si Argentina pierde ante Brasil, una situación probable en cualquier ámbito, en cualquier momento histórico, en cualquier torneo y en cualquier partido.

Como todos sabemos, el fútbol tiene tres resultados posibles: ganar, empatar y perder. Y este sábado, o en cualquier otro partido que uno vea o dispute, de cualquier deporte (salvo el básquetbol y algún otro donde no hay igualdad), no será la excepción.

Que quede claro que quien esto escribe cree que el sábado la Argentina gana, que estando entre la espada y la pared, el equipo va a reaccionar, que puede ser la gran noche de Messi, agrandado aún más por jugar por primera vez en su ciudad y ante su gente, y que tal vez Palermo sea la carta ganadora, gracias a sus certeros cabezazos ante la eternamente floja defensa verdeamarelha, y amparándose en que no sólo tiene de hijos a los brasileños, sino que a lo largo de su carrera siempre ha convertido goles importantes y decisivos, que en la última década le han dado a Boca títulos nacionales e internacionales.

¿Pero es tan dramático pensar que si no le gana a Brasil la Argentina se queda afuera de Sudáfrica 2010?

En la parte anímica será, sin dudas, un golpe duro. Sin embargo, lejos de generar roces y rispideces, el 1-6 ante Bolivia ha unido al plantel más que nunca. Entonces, ¿por qué ahora eso cambiaría?

A partir del domingo quedarán tres partidos de eliminatoria: Paraguay afuera, Perú adentro y Uruguay de visitante. Los tres partidos son «ganables», al igual que el del sábado. Lo mismo que un hipotético repechaje contra un equipo de la Concacaf.

Tal vez lo más importante del clásico contra Brasil sea el cómo y no el cuánto.

Será una gran ocasión para ver cómo actúa este plantel ante un rival de jerarquía (nada menos que el pentacampeón del mundo) y un momento para analizar «dónde estamos parados».

Si se gana, seguramente se desatará una fiesta en las afueras del estadio, a menos que los hinchas rosarinos sean millonarios y puedan pagar las bochornosas cifras de las entradas ($100 la popular).

Lo más importante del sábado es que Maradona encuentre el equipo, que los once que salgan a la cancha dejen todo y que hagan el mejor papel posible.

Habitualmente, eso desemboca en un triunfo. Aunque siempre hay que tener en cuenta que el fútbol es impredecible, que el rival también juega, que puede hacerlo mejor que nosotros, y que también quiere ganar.

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