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Año 2008. Anuncian que Angel Amadeo Labruna, quien murió en 1983, convirtió un nuevo gol en 1941.

No. No es “Volver al futuro”, pero se le parece. Porque a decir verdad, ¿quién iba a pensar que casi 25 años después de su muerte, Labruna y sus hinchas iban a celebrar un nuevo gol del gran Angelito?

Resulta que el CIHF (Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol) descubrió que un gol que las estadísticas le adjudicaban al zaguero Eduardo Rodríguez en contra, en realidad fue de Angel Labruna, de cabeza y tras un tiro de esquina ejecutado por Muñoz, aunque la pelota rozó en la cara del jugador de Estudiantes.

Así las cosas, “Angelito” ahora llegó a los 293 goles en Primera División, igualandole el record al paraguayo Arsenio Erico. Y para colmo, los de la CIHF aseguran que hay otro gol “dudoso” que podría haber sido de Labruna y no se lo adjudicaron a él en su momento, y que podría determinar que el gran ídolo riverplatense sea el máximo goleador histórico del fútbol argentino.

¿Cómo fue esto posible? Carlos Yametti, presidente del CIHF y paradójicamente fanático de Boca, se tomó la tarea de revisar todas las publicaciones de un Estudiantes 1-River 3, jugado el 26 de octubre de 1941 por la última fecha del campeonato que River ganó ese año. De todos los medios consultados por Yametti, cinco le dan el segundo gol del Millo a Labruna, dos a José María Moreno y uno solo a Rodríguez, en contra.

Finalmente, una foto de El Gráfico publicada en la página 25 de la edición 1114 de esa revista develó el misterio y aclaró las diversas conjeturas. En la imagen se ve el cabezazo de Labruna y, en el epígrafe, se describe la jugada: “Ejecutó un córner Muñoz, cabeceó Labruna, pegó la pelota en la cara de Rodríguez y penetró en la valla junto a un poste”.

Seguramente, algún fanático de Independiente ahora empezará a buscar situaciones similares en favor de Erico, para que el gran delantero “Paragua” vuelva a tomar la delantera.

Desde siempre me pareció bastante curioso el hecho de que Labruna abandonara la actividad futbolística cuando sólo le quedaba convertir un gol para alcanzar el record de Erico. Pero es evidente que en su momento no se le daba tanta importancia a las estadísticas y no había tanta precisión de los encargados de difundirla.

Ahora falta que “descubran” un gol de Passarella, para que el ex defensor llegue a los 100 goles en Primera y todos felices…

Luego de un incuestionable 1-3 ante Rumania en su debut en el Mundial EE.UU. ´94, Colombia debía superar a los locales para seguir con chances de clasificar a los octavos de final del torneo. Sin embargo, aquel 22 de junio, el defensor Andrés Escobar intentó interceptar un centro y, sin quererlo, estableció el 0-1 parcial al meter un gol en contra de su propia valla. El equipo cafetero cayó finalmente 2 a 1 y, a pesar del posterior 2-0 ante Suiza, quedó eliminado sorpresivamente en primera ronda.

Hasta aquí, nada fuera de lo normal, salvo la tempranera vuelta a casa de uno de los conjuntos que, a priori, era considerado candidato, como consecuencia de unas eliminatorias sudamericanas fantásticas, donde el Pibe Valderrama y compañía desplegaron un fútbol superlativo, y lograron un histórico 5 a 0 ante la Selección Argentina en River.

Ya de regreso, Escobar solicitó vacaciones. El 2 de julio de 1994, mientras se encontraba en “El Indio” (una discoteca en las afueras de Medellín) el futbolista fue increpado por Humberto Muñoz Castro, culpándolo de la eliminación por el desafortunado autogol. Al verse insultado, Escobar exigió respeto, ante lo cual Muñoz Castro desenfundó un arma de fuego y, al grito de “¡Gooooool!”  de “¡Gracias por el autogol!”, le disparó doce tiros.

La muerte de Escobar se produjo mientras era conducido a un hospital. La reacción del público ante el asesinato permitió la captura del homicida, quien era guardaespalda y chofer de una pareja de hermanos empresarios, Pedro David y Juan Santiago Gallón Henao.

René Higuita, Víctor Hugo Aristizábal y Mauricio “Chicho” Serna tuvieron que reconocer el cadáver, y tanto ellos como sus compañeros de equipo, temiendo correr con la misma suerte, fueron fuertemente escoltados por la Policía. Al funeral del jugador, asistieron cerca de 120 mil personas, entre ellas el presidente de Colombia de aquél entonces, Cesar Gaviria Trujillo.

Investigaciones posteriores vincularon al homicidio con mafias dedicadas a las apuestas deportivas, aunque el vínculo no pudo ser comprobado judicialmente. El autor del asesinato fue condenado a 43 años de prisión, aunque la pena fue posteriormente rebajada a 23, con la entrada en vigencia del nuevo Código Penal colombiano de 2001. El 5 de octubre de 2005 Muñoz Castro se amparó en un beneficio extracarcelario que le permitió salir en libertad.

Hace 14 años, el pacífico Andrés Escobar fue asesinado cobardemente por un criminal. Hoy, ese asesino camina por la calle sin inconvenientes, mientras el ex defensor no puede hacer lo mismo.

¿Se hizo justicia?

Más información:
Acribillan a balazos al defensa colombiano que marcó un gol en propia meta en el Mundial USA (El Mundo - España)
Queda en Libertad el asesino de Andrés Escobar (Terra)
¿Hay garantías de que no volverá a matar? (ESPN)

La ciudad goleada

¿Por qué Newell´s y Central pelean por no descender?

¿Qué hay detrás de Eduardo López?

¿Quiénes se benefician con el saqueo de Rosario Central?.

Estos y otros temas se desarrollan en el libro “Central y Ñuls: la ciudad goleada. Fútbol, lavado de dinero y poder. (Segunda parte)“, del periodista Carlos del Frade, que se presentará este jueves 3 de julio en el auditorio del Sindicato de Luz y Fuerza de Rosario (Paraguay 1135) a partir de las 20.

La entrada es libre y gratuita y el costo del ejemplar, 25 pesos.

Analiza Del Frade en el semanario Análisis de la actualidad:

Ciento cincuenta jugadores vendidos, un campeonato muy de vez en cuando, más de 100 millones de pesos en deudas y los dos clubes en convocatoria de acreedores son la síntesis de las mayores identidades populares de la ciudad, Newell’s y Central. Patrimonios colectivos privatizados, hinchadas seguidoras y sin mucho más que su amor incondicional y dirigentes enriquecidos en medio de la caída en picada de las instituciones. Síntesis de los años 90. Clara expresión del saqueo sufrido en todos los niveles existenciales durante aquella década y que se continúa en el presente. Lo que sigue es una síntesis del próximo libro de investigación periodística del autor de esta crónica. Detrás de este despojo al pueblo de la ciudad están involucrados todos los poderes republicanos que dejaron hacer semejante atropello contra las mayorías. Un libro y una nota que hablan de fútbol sin hablar de la pelota. Porque el negocio de la pelota está manchado, más allá de la frase de Diego Maradona. Rosario es una prueba de ello. En el fondo, se trata de un ensayo más de la violenta burguesía medio pelo que asomó durante los tiempos del menemismo rubicundo.

Éste es un libro de fútbol sin hablar de fútbol. Un libro que forma parte de la historia de los años 90 que continúa en estos días. Y que arranca con algunas postales de los años 70. Postales futboleras y por lo tanto, sociales, políticas, culturales, existenciales. Porque casi nada del presente puede explicase sin hablar de aquellos años de sueños colectivos inconclusos y pesadillas impuestas.

En abril de 1974, la Selección Rosarina de Fútbol le ganó a la Nacional por 3 a 1, con baile incluido. Carlovich, Kempes y Zanabria demostraban por qué la ciudad era considerada por aquellos años la capital nacional del fútbol.

En las tribunas de la cancha de Newell’s, canallas y leprosos cantaban juntos sin olvidar jamás su tradicional rivalidad. Pero gozaron del fútbol que desplegaban sus jugadores. No se pelearon entre ellos. Fue un momento diferente en un momento también diferente del país y la región. Había otra conciencia política y se sabía que más allá de las camisetas, en la cancha grande de la historia, los hinchas rosarinos peleaban juntos contra las minorías del privilegio. Y en la cancha chica, los dos venían de triunfo en triunfo. Tanto Central como Newell’s.

Nunca más se hizo un partido similar. Nunca más la ciudad volvió a ser lo que era. Salvo cuando se reinauguró el estadio de Central, previo al Mundial de 1978, en plena noche carnívora. Pero allí vino la Selección Juvenil y se enfrentó con un equipo rosarino sin nombres conocidos. Cuando en mayo de 2005 reapareció la Selección Juvenil Sub 20, el espectáculo en las tribunas fue otro. Los jugadores de Central y Newell’s eran silbados de acuerdo a las pasiones de los que habitaban las tribunas…

Crédito de las fotos: Marca.com y LaNacion.com

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